El Carnaval en Barcelona no se reduce a una única cita: se despliega por la calle en forma de rúas y celebraciones vecinales que van pasando el testigo de un barrio a otro. El fin de semana del 14 y 15 de febrero de 2026 concentra buena parte de los desfiles, y por eso es el momento más fácil para sumarse sin complicaciones, con la tranquilidad de saber que siempre habrá alguna propuesta cerca y que la experiencia cambia según el ambiente de cada zona.
También conviene quedarse con la idea de que la fiesta no termina el domingo. La programación se alarga hasta el miércoles 18 de febrero, cuando llega el Dimecres de Cendra y se organiza el enterrament de la sardina en distintos puntos de la ciudad. Ese tramo final tiene otra energía, más ritual y teatral, y funciona como un cierre con personalidad propia: menos “desfile festivo” y más ceremonia compartida para despedir al Rei Carnestoltes.

Sábado 14: la gran tarde de rúas y creatividad en la calle
El sábado 14 de febrero es el día que mejor encaja con la imagen clásica del Carnaval: comparsas, disfraces y tramos de calle convertidos en pasarela improvisada. El programa reúne propuestas muy distintas, desde rúas que empiezan al mediodía en algunos barrios hasta grandes recorridos de tarde, con ejemplos tan variados como la rúa de Carnaval de Nou Barris (con una rúa central) o las citas de Horta-Guinardó, donde aparecen planes de mañana y de tarde en distintos barrios.
Lo más interesante de ese sábado es el juego colectivo que se crea entre quien participa y quien mira. Hay propuestas que combinan rúa y fiesta, otras que se estiran hacia la noche con actividades de baile o encuentros en la calle, y también planes culturales que conviven con el desfile, como la exposición Carnaval, Carnaval en Sant Andreu. La sensación es muy concreta: el disfraz deja de ser “algo que se lleva” y pasa a ser un permiso para hablar con desconocidos, reírse de lo absurdo y contagiarse del sentido del humor que define estos días.
Domingo 15: mañanas de desfile y un ritmo más familiar
El domingo 15 de febrero cambia el tono y, para muchas personas, resulta incluso más cómodo: más luz, más calma y un ambiente que suele invitar a ir con niños o a alargar la mañana sin prisas. En la programación aparecen rúas matinales como la 22.ª rúa de Carnaval de Sant Andreu y la rúa del Congrés i els Indians, ambas planteadas para disfrutar del desfile en un horario amable y con un público muy diverso.
Ese día tiene un punto especial porque el detalle gana importancia. Con menos sensación de “carrera” entre planes, se aprecian mejor los disfraces, las pequeñas escenas que improvisan algunas comparsas y esa manera tan propia del Carnaval de reírse de lo cotidiano sin necesidad de grandes explicaciones. Es un buen momento para vivir la fiesta como espectador activo: mirar, comentar, fotografiar si apetece y, sobre todo, dejar que el humor haga su trabajo.
Lunes 16 y martes 17: el Carnaval se mantiene vivo entre talleres y celebraciones de barrio
El lunes 16 de febrero suele funcionar como un “seguir celebrando” más que como un gran escaparate de rúas. Aun así, la programación muestra que el Carnaval continúa en formato cercano, con propuestas de tarde como bailes de Carnaval en Sant Andreu y actividades en Nou Barris, donde también se plantean encuentros pensados para mantener el ambiente festivo. Es un buen día para quien prefiere un Carnaval menos masivo, pero igualmente participativo, con disfraces que se reutilizan y conversaciones que nacen sin esfuerzo.
El martes 17 de febrero aparece en programas de distrito con actividades que mezclan merienda, talleres y concursos de disfraces, reforzando esa idea de Carnaval como excusa para crear y compartir. En Sant Andreu, por ejemplo, se anuncian propuestas como una chocolatada vinculada al comercio del barrio y una fiesta con talleres de complementos de disfraz y concurso, pensadas para todos los públicos. Son planes con un encanto muy concreto: el Carnaval como creatividad aplicada, donde una máscara o un accesorio hecho en el momento puede terminar siendo el mejor recuerdo.
Miércoles 18: el Dimecres de Cendra y el enterrament de la sardina como despedida ritual
El miércoles 18 de febrero llega la despedida oficial, y con ella cambia la emoción de la calle. El Dimecres de Cendra se asocia al final de la disbauxa y al inicio de la Quaresma, y el enterrament de la sardina lo traduce en un cortejo que combina dramatización, humor y comunidad. La programación recoge celebraciones de este tipo en varios distritos, con ejemplos como la Barceloneta, Sarrià – Sant Gervasi, Nou Barris, Sants-Montjuïc, les Corts, Sant Andreu o Sant Martí, donde además se mencionan propuestas que incluyen sardinada popular.
En algunos casos, el cierre se plantea como un espectáculo teatralizado. En Sant Andreu, por ejemplo, se anuncia una despedida con taller y “velatorio” y una representación titulada Carnestoltes vs Quaresma, descrita como un enterramiento lleno de humor y ritual en el que ambas figuras se enfrentan en un duelo tan solemne como desbocado. Y un aviso importante para planificar: en los materiales publicados aparecen incoherencias puntuales en la forma de indicar día y fecha (por ejemplo, menciones a “sábado 17” o “sábado 15”), así que conviene contrastar siempre el detalle concreto del acto antes de salir.
