Del 15 al 21 de agosto de 2025, el barrio de Gràcia en Barcelona se convierte en un epicentro de fiesta vecinal, expresividad creativa y ritual popular. Se celebran las Festas de Gràcia en una edición que, una vez más, engalana 23 calles con decoraciones temáticas y concurso de portaladas. El pregón inaugural correrá a cargo de la historiadora Maria Garganté el 14 de agosto, fecha clave que marca la apertura simbólica de una semana cargada de música, cultura y tradición.
Este año la celebración tiene un trasfondo especial: conmemora la recuperación de la independencia municipal de la Vila de Gràcia en 1850, y refuerza medidas para reducir el impacto del turismo, como una noche sin música amplificada el 18 de agosto y el cambio de entrega de premios al 19 de agosto para evitar aglomeraciones. Además, incorpora una perspectiva feminista activa y una campaña de visibilidad contra la soledad no deseada.
El origen de una fiesta centenaria
Las fiestas tienen su origen en 1817, cuando los habitantes de la Vila de Gràcia organizaron un encuentro en la masía Can Trilla en torno a la Virgen de Agosto. A lo largo del siglo XIX, esa festividad adquirió carácter cívico, extendiéndose a la Villa independiente de Barcelona (anexionada en 1897) y pasando de San Isidro al 15 de agosto. Con el tiempo, se instauraron los concursos de decoración y se consolidaron tradiciones comunitarias entre vecinos y asociaciones.
Desde principios del siglo XX, algunas calles participaron con elaboradas escenografías que anticiparon la actual ornamentación. Durante la dictadura y la transición, las fiestas supusieron también un símbolo de reivindicación cultural catalana. Aunque en los años setenta quedaron reducidas, luego recuperaron fuerza hasta convertirse en referencia festiva.