Los tres cerditos en Sala Ars: un musical infantil hasta el 15 de febrero de 2026

Los tres cerditos en Sala Ars: un musical infantil hasta el 15 de febrero de 2026

El plan es claro: teatro familiar para disfrutar el cuento de siempre, pero contado con pulso de escenario. Los tres cerditos llega a la Sala Ars como una propuesta pensada para compartir en familia, con una narración directa y muy teatral que ayuda a que los peques sigan la historia sin perderse. No es solo «ver un cuento»: es acompañar una aventura que se construye escena a escena, con ritmo y con momentos que buscan la reacción del público infantil, esa mezcla de sorpresa, risa y atención total.

La historia parte de una situación que suena muy actual y coloca a los cerditos ante un reto real. Tres hermanos viven con su madre y, de repente, ella tiene que marcharse sola a China para conservar su trabajo. A partir de ahí, toca espabilar: cada cerdito decide construirse su propia casa desde cero y las diferencias entre ellos marcan el camino. La casa de paja, la de madera y la de ladrillos no son solo materiales; también retratan tres maneras de afrontar el esfuerzo, el acuerdo y las prisas… hasta que aparece el lobo y pone a prueba todo lo que han hecho.

Lo que hace especial esta versión para venir en familia

El espectáculo juega con valores reconocibles sin ponerse pesado ni moralista. Las desavenencias entre hermanos, el impulso de hacer las cosas «a mi manera» y la tentación de trabajar lo justo están ahí, pero convertidas en situaciones teatrales que se entienden rápido. Para los peques, es fácil identificar quién actúa con cabeza, quién se deja llevar y quién intenta escaquearse; para quien acompaña, es interesante ver cómo el cuento ofrece conversación después, porque la experiencia no se agota cuando cae el telón.

El formato musical y la duración están alineados con lo que suele funcionar en público infantil. Se anuncia como una propuesta en clave musical y, además, se presenta con una duración de 55 minutos, una medida muy agradecida para mantener la atención sin que se haga largo. En la información práctica disponible aparece como una actividad familiar y, en fichas de agenda infantil, se indica como recomendada a partir de 3 años, algo que encaja con el tono de cuento clásico llevado a escena con energía y cambios constantes.

Un cuento clásico convertido en aventura contemporánea

La adaptación no se limita a repetir el relato tal cual: lo aterriza en un contexto cercano. El detonante del viaje de la madre por motivos laborales introduce un punto de realidad cotidiana que los adultos reconocen al instante, mientras que los niños se quedan con lo esencial: «ahora toca hacer las cosas por uno mismo». Ese arranque convierte el cuento en una historia sobre crecer un poco de golpe, aprender a organizarse y enfrentarse a la primera gran decisión: cómo construir un lugar seguro.

El lobo funciona como motor de emoción, pero sin perder el tono de espectáculo familiar. Las tres casas se convierten en una prueba concreta, visible, casi de juego: lo que aguanta y lo que se cae, lo que se improvisa y lo que se prepara. En teatro infantil, esa tensión es oro cuando está bien medida, porque mantiene a los peques pegados a la historia y les permite vivir el suspense desde un lugar seguro. Aquí el lobo no es un concepto abstracto: es la excusa perfecta para que el público entienda por qué importa el esfuerzo… y por qué trabajar en serio acaba teniendo recompensa.

Magatzem d’Ars, una compañía con oficio y mirada musical

Detrás está Magatzem d’Ars, una compañía con décadas de trayectoria y una identidad muy definida. Se describe como una compañía fundada en Barcelona en 1970 y con más de cincuenta años de actividad teatral continuada, apostando por espectáculos innovadores y de calidad para todos los públicos. Su línea de trabajo se apoya en dos vías: por un lado, los montajes infantiles y familiares en formato musical; por otro, propuestas para público adulto en géneros como comedia, suspense y drama. Esa doble vertiente explica bien por qué sus espectáculos familiares suelen cuidar tanto el ritmo y la comunicación directa con el público.

El equipo artístico y técnico aparece muy detallado en la ficha del espectáculo, y eso también dice mucho del cuidado de producción. La dirección figura a cargo de Albert Pueyo, con dirección vocal de Xènia Nogué, letras de Jordi Fornieles y vestuario de Laura Taus y Moisés Prats, dentro de una producción de Magatzem d’Ars. En el reparto se anuncian intérpretes que asumen varios papeles dentro de la misma función, lo que en teatro familiar suele traducirse en agilidad escénica y cambios rápidos: se citan roles como madre y lobo, y otros personajes que acompañan el recorrido de los cerditos mientras la historia va apretando.

Información práctica para aprovechar la última fecha anunciada

La fecha clave que aparece destacada en agenda familiar es el 15 de febrero de 2026, así que conviene mirarlo como una oportunidad concreta. En calendarios de venta se ve anunciada función ese domingo, con hora de inicio publicada a las 12:00 y también horarios que incluyen 16:30 según la programación disponible en plataformas de entradas. En cuanto a condiciones, se indica que los menores de 2 años no pagan si no ocupan asiento, y también se avisa de que no se permite el acceso una vez comenzada la representación, un detalle práctico importante cuando se va con niños. Para cuestiones de movilidad reducida, se ofrece la opción de reservar por correo, lo que facilita planificar el plan con tranquilidad.

Las experiencias comentadas por público familiar ayudan a calibrar qué esperar, sobre todo si es la primera vez en teatro. En opiniones publicadas, se cuenta el caso de familias con peques de 3 y 5 años que al principio se asustaron un poco, pero terminaron disfrutándolo, y también se describe como una primera experiencia teatral que acaba enganchando cuando el niño se adapta al juego escénico. Eso encaja con lo típico en cuentos con lobo: hay un punto de emoción que impresiona al inicio, pero el propio tono de la función va llevando a la risa y a la participación. Ir con tiempo, sentarse juntos y explicar antes que «en teatro pasan cosas que parecen muy grandes, pero son de mentira» suele marcar la diferencia para que la salida se recuerde con ganas de repetir.


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