Argumenta vuelve a abrir el debate en Barcelona con cultura y pensamiento crítico

Una cita gratuita para pensar el presente desde múltiples miradas.

Argumenta vuelve a abrir el debate en Barcelona con cultura y pensamiento crítico
Orange sheets of paper lie on a green school board and form a chat bubble with three crumpled papers. Foto: Volodymyr Hryshchenko (Unsplash)

Barcelona vuelve a poner el foco en las conversaciones que ayudan a leer el presente con más matices. Argumenta regresa con su 8ª edición, Presente continuo. Ideas que nos atraviesan, y convierte varios centros cívicos de la ciudad en lugares de debate compartido, con propuestas que cruzan cultura, política, ciudad y memoria.

La programación gira en torno a diez conversaciones que abordan asuntos que están muy vivos: el autoritarismo, la geopolítica, el edadismo, las transformaciones urbanas, la memoria de los barrios, los discursos de odio, la extrema derecha entre los jóvenes o el papel del arte y la literatura cuando el contexto se complica. No se trata solo de escuchar, sino de entrar en diálogo con miradas distintas y con perfiles procedentes de la investigación, el periodismo, la creación, la educación y el activismo.

Un ciclo para leer el presente sin atajos

Con el título Presente continuo. Ideas que nos atraviesan, el ciclo propone una forma de mirar la actualidad que huye de las respuestas rápidas. Cada conversación abre una puerta distinta y, juntas, dibujan un mapa de preocupaciones muy reconocible: cómo se expanden ciertos discursos, qué tensiones atraviesan la vida urbana, qué pasa cuando el miedo se instala en el debate público o cómo se construye una memoria común desde los barrios.

También hay espacio para pensar el papel de la cultura en medio de todo eso. La fotografía, el arte y la literatura aparecen como herramientas para interpretar la realidad, discutirla y, en algunos casos, resistirla. ¿Qué puede hacer una obra artística ante el avance del odio? ¿Cómo se habla de la pérdida, la muerte o la discriminación sin simplificar lo que duele? Ese es el tipo de preguntas que atraviesa el programa.

Voces diversas para abrir preguntas incómodas

El valor de Argumenta está también en quién toma la palabra. En esta edición participan nombres ligados a campos muy distintos, entre ellos Sol Picó Monllor, Blanca Garcés Mascareñas, Pau Llonch, Xavier Matilla Ayala, Estel Solé Casadellà, Maria Rovira, Xavier Mas Craviotto, Colectivo Punt 6 y Jordi Vaquer. Esa mezcla de trayectorias da al ciclo un tono muy particular, menos académico en el sentido estrecho y más atento a la conversación real entre disciplinas.

La primera cita del programa llega con dos propuestas que marcan bien el tono general: una conversa sobre creación y discursos de odio, con el arte como campo de batalla, y otra centrada en edad y estereotipos, para poner sobre la mesa las discriminaciones generacionales. Dos arranques que dejan claro que aquí no se viene a repetir consignas, sino a pensar con detenimiento asuntos que afectan de lleno a la vida cotidiana.

Qué temas pone sobre la mesa

A partir de ahí, el ciclo se despliega en varias líneas de trabajo que se cruzan entre sí. Una mira de frente al autoritarismo y la resistencia, otra a la geopolítica y las relaciones de poder, y otra a la manera en que ciertos discursos políticos se filtran entre la juventud. También aparecen la fotografía y la creación artística como formas de responder al auge de los discursos de odio, una tensión que hoy atraviesa buena parte del debate público.

Junto a esa mirada global, el programa baja al terreno de lo cercano. Hay conversaciones sobre edadismo, sobre cómo se construyen los prejuicios ligados a la edad y sobre las relaciones entre generaciones. Otras se centran en las transformaciones de la ciudad, en lo que cambia cuando el espacio urbano se redefine, y en cómo la memoria de los barrios recoge luchas vecinales, feministas, culturales y migratorias que han dejado huella en Barcelona.

La ciudad, los barrios y lo que permanece

Uno de los aciertos de Argumenta es que no separa lo grande de lo pequeño. Las dinámicas internacionales y los cambios políticos de fondo conviven con preguntas muy concretas sobre el barrio, la convivencia y la manera en que una ciudad se cuenta a sí misma. La memoria urbana no aparece como un ejercicio nostálgico, sino como una herramienta para entender de dónde vienen ciertas tensiones y qué historias sostienen el presente.

En ese recorrido también entra la literatura, con una conversación dedicada a la capacidad de las lecturas para hablar de la muerte, la pérdida y el dolor. No es un tema accesorio, sino una forma de recordar que la cultura sirve también para nombrar lo difícil cuando las palabras cotidianas se quedan cortas. Y quizá ahí esté una de las claves del ciclo: dar tiempo y espacio a pensar lo que normalmente se pasa por alto.

Cómo se vive la programación

Las sesiones se reparten entre seis centros cívicos de Barcelona y cada conversación se repite en más de un equipamiento, de modo que una misma idea puede discutirse desde contextos de barrio distintos. Esa circulación permite que el debate no se quede encerrado en un único lugar y que cada encuentro gane matices según quién lo escuche y desde dónde lo escuche.

La asistencia es gratuita, aunque hace falta inscripción previa y las plazas son limitadas. Algunas sesiones pueden seguirse en línea en tiempo real y recuperarse después, una opción útil para quienes no puedan acercarse al centro cívico en cuestión. El ciclo mantiene así un equilibrio interesante entre presencialidad, acceso y continuidad, sin perder el foco en lo que de verdad le da sentido: conversar con calma sobre aquello que nos atraviesa.

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