Las voces que marcan el programa
Entre los nombres que dan forma a esta edición aparecen Alessandro Baricco, Angélica Liddell, Lilian Thuram, Xiaolu Guo, Chantal Maillard, Wendy Brown, Felwine Sarr, Patrick Radden Keefe, Juan Mayorga, Fina Birulés y Jean-Philippe Kindler, además de otros perfiles que aportan miradas muy distintas sobre el mundo contemporáneo. Esa diversidad no es un adorno, sino la base del programa: literatura, teatro, filosofía, activismo, urbanismo y pensamiento político conviven en una misma cita.
A esa mezcla se suman sesiones con autoras y autores como Omar el Akkad, Fatima Bhutto, Elaine Vilar Madruga, Anna Starobínets, José Luis Guerín, Ruth Wilson Gilmore, Teresa Caldeira, Omri Boehm, Maryam Madjidi o Youssef El Maimouni. El atractivo está precisamente en ese diálogo entre figuras muy reconocibles y debates que obligan a salir de la zona cómoda. No se trata solo de escuchar nombres potentes, sino de ver cómo se enfrentan a preguntas incómodas.
Ciudad, fronteras, memoria y formas de vida
La programación también se adentra en asuntos muy concretos que afectan a la vida en la provincia de Barcelona y más allá. Hay sesiones sobre fronteras y autoritarismo, sobre el derecho a la ciudad, sobre la blanquitud como marco de poder, sobre el relato de la extrema derecha, sobre la memoria en tiempos de conflicto y sobre la relación entre trabajo, precariedad y vida cotidiana. Todo ello dibuja una bienal que no se queda en la teoría, sino que busca intervenir en el debate público.
Junto a esos temas aparecen otros como la justicia climática, los imaginarios del futuro, el papel de las mujeres que escriben la oscuridad, la disputa cultural en la era de las plataformas o el lugar de los videojuegos y las datos en la conversación contemporánea. La Biennal de Pensament funciona así como una radiografía de tensiones muy presentes: qué modelo de ciudad se quiere, qué relatos dominan y qué voces quedan fuera.
Fechas y espacios repartidos por Barcelona
La cita se celebra del 13 al 18 de octubre de 2026 en varios espacios de Barcelona, entre ellos el CCCB, el Ateneu Barcelonès, el Hivernacle del Museu de Ciències Naturals, la Casa Orlandai, la Casa de l’Arquitectura de Barcelona, La Model, el Parc de les Glòries, el Centre Cívic La Sedeta y la Plaça Major de Nou Barris. Esa distribución convierte la bienal en un plan que se expande por la ciudad y no se concentra en una sola sede.
Entre las actividades que quedan por delante hay debates sobre el pensamiento y la creación, sesiones sobre ciudades, fronteras y memorias, y encuentros con autores y autoras de referencia. Barcelona se llena de preguntas y de cruces entre disciplinas, con una programación que está pensada para ir saltando de una mirada a otra y seguir el hilo de las ideas más allá de una sola sala.
Una agenda para entrar y salir del debate
El programa combina mesas de conversación, encuentros con participantes muy diversos y sesiones pensadas para públicos distintos, incluidos algunos espacios dirigidos a estudiantes. Esa variedad hace que la Biennal de Pensament no funcione como una sucesión de conferencias aisladas, sino como una conversación amplia sobre el presente, con capítulos que se tocan entre sí y que dejan ver cómo se relacionan la cultura, la política y la vida urbana.
Hay algo especialmente interesante en la forma en que la bienal enlaza voces, disciplinas y escenarios. Quien se acerque a estas jornadas encontrará una radiografía muy precisa de las tensiones que marcan hoy la ciudad y la sociedad, pero también una invitación a pensar desde la complejidad, sin respuestas fáciles ni atajos. Y eso, en una Barcelona que sigue siendo un gran escenario de debate cultural, ya es bastante.