El Claustro del Monasterio de Sant Cugat acogerá el 26 de septiembre de 2026 Escaramuzas de plata, una propuesta que reúne el trabajo de Música Trobada dentro del 8è Festival Contratemps. La cita se sitúa en una línea muy concreta de la programación del festival, dedicada a acercar las músicas históricas desde una mirada viva, sin solemnidad innecesaria y con un repertorio que dialoga con la escena y con la investigación musical.
En esta ocasión, el foco se desplaza hacia la música hispánica de los siglos XVII y XVIII, un territorio todavía poco transitado para buena parte del público. El programa combina cantatas profanas, fragmentos de música escénica y danzas instrumentales, con obras de Manuel de Egüés, José de Torres y José de Nebra, además de piezas anónimas conservadas en archivos valencianos. El resultado es un recorrido por páginas que ayudan a entender cómo sonaba, qué temas trataba y qué influencias absorbía ese repertorio.
A ello se suma una plantilla de cámara muy precisa, con clave, soprano, violoncello y traverso, que permite a la música desplegar su color propio sin artificios. La propuesta no se limita a interpretar obras antiguas: las pone en relación con un contexto cultural más amplio, donde la sociedad, la poesía y la escena teatral se cruzan con naturalidad. ¿Qué otra cosa puede pedir un ciclo que quiere devolver actualidad a repertorios que durante demasiado tiempo quedaron fuera del foco?
Un programa que abre archivo y escena
Escaramuzas de plata parte de una idea clara: la música hispánica barroca sigue siendo una gran desconocida, pese a la riqueza de sus formas y a la variedad de sus lenguajes. La selección de piezas permite asomarse a un repertorio marcado por la combinación de estilo antiguo, ritmos populares e influencia italiana, una mezcla que define buena parte de la producción musical peninsular de los siglos XVII y XVIII.
El programa reúne dos colecciones de carácter internacional, el Manuscrito Mackworth y el Manojuelo poético musical de Nueva York, además de fragmentos escénicos de José de Nebra y dos danzas instrumentales conservadas en el archivo del Col·legi del Corpus Christi de València. Esa combinación dibuja un mapa musical en el que conviven la canción, la teatralidad, la devoción y el pulso instrumental. No se trata solo de recuperar obras, sino de poner en circulación un patrimonio que habla de vínculos entre territorios, estilos y usos sociales de la música.
Música Trobada y la recuperación del patrimonio
Detrás de esta propuesta está Música Trobada, formada en 2009 como plataforma de investigación, recuperación y difusión de música antigua y barroca, con especial atención al patrimonio musical hispánico y valenciano. Su trabajo se centra en figuras como Joan Cabanilles y Pasqual Fuentes Alcàsser, y combina el rigor musicológico con una voluntad clara de llevar ese repertorio a escena sin convertirlo en una pieza de museo.
La trayectoria del grupo lo ha llevado a espacios y ciclos de referencia, con presencia en salas y festivales de València, Sagunto, Peñíscola, Requena, Granada o el propio Sant Cugat, entre otros. También ha impulsado ciclos de conciertos y ha publicado tres discos, entre ellos Lamentatio, dedicado a las lamentaciones de Pasqual Fuentes. Esa línea de trabajo explica bien el sentido de Escaramuzas de plata: investigar, recuperar y volver audible un repertorio que sigue teniendo mucho que decir.