La trayectoria de Remo Di Filippo y Rhoda López
Remo Di Filippo, originario de Italia, cuenta con una extensa carrera como titiritero y actor físico. Su formación incluye el estudio del clown, el mimo, la comedia del arte y el circo contemporáneo. Ha trabajado en múltiples países y es conocido por su habilidad para dotar de vida a objetos mínimos con una sensibilidad que trasciende lo técnico. Su trabajo está fuertemente influido por el teatro gestual y el deseo de conectar con el espectador desde lo emocional.
Di Filippo ha desarrollado espectáculos para todos los públicos en los que lo visual y lo emocional son inseparables. Entre sus creaciones más destacadas está Pupi di zecca, donde explora los vínculos entre el objeto y el actor a través de marionetas de madera y cuerda. También ha participado en festivales internacionales en Europa, Asia y América, consolidando una reputación como uno de los titiriteros más delicados y originales de la escena actual.
Rhoda López, por su parte, nació en Australia y posee una sólida formación en canto, teatro y pedagogía. Ha trabajado como actriz, cantante y docente en diversas disciplinas artísticas. Su versatilidad escénica le permite asumir desde la dirección teatral hasta el acompañamiento musical en directo, pasando por la creación de textos y la dramaturgia. Su mirada se centra en el uso del cuerpo y la voz como canales expresivos, lo que ha complementado de forma ideal el trabajo gestual y artesanal de Di Filippo.
López ha colaborado en diversos proyectos interdisciplinarios y tiene una marcada vocación pedagógica, participando en talleres y propuestas educativas que acercan el arte del títere a nuevas generaciones. En Pluma, su aportación va más allá del rol de directora: su voz, su sensibilidad escénica y su capacidad para generar atmósferas resultan fundamentales para el tono poético de la obra.
Juntos, forman una dupla artística que ha sabido ganar el reconocimiento del público y la crítica con propuestas que viajan con facilidad entre la delicadeza técnica y la emoción universal. Sus espectáculos han sido acogidos en teatros, festivales y centros culturales de todo el mundo, donde destacan por su capacidad para hablar al corazón con muy pocos recursos y mucha humanidad.
La historia de La Puntual, un teatro con alma de titiritero
El teatro La Puntual es un espacio escénico singular en Barcelona dedicado en exclusiva al mundo del títere, el objeto y la figura. Se trata de un teatro familiar y de pequeño formato, gestionado por la histórica compañía La Puntual – Casa dels Titelles Anglès, cuyo origen se remonta a 1933. Fue fundada por Eugenio Anglès, un pionero en el arte de la marioneta en Cataluña, y ha mantenido la tradición titiritera a lo largo de generaciones.
La sala, ubicada en el barrio del Born, fue inaugurada como teatro estable en 2005 por Eugenio Navarro, nieto del fundador, quien consolidó La Puntual como un referente del teatro de títeres contemporáneo. Desde entonces, ha ofrecido una programación regular orientada principalmente al público infantil y familiar, pero también con propuestas para adultos, destacando siempre por su proximidad con el espectador y el cuidado por la estética artesanal.
La Puntual no solo acoge espectáculos de compañías nacionales e internacionales, sino que también promueve la formación y la divulgación del arte titiritero. Su historia es la de una pasión por el teatro íntimo, directo, donde la mirada, el gesto y la miniatura tienen todo el protagonismo. La cercanía del escenario, su capacidad reducida y el silencio que lo envuelve lo convierten en un lugar ideal para obras como Pluma, donde cada movimiento cuenta.
Una oportunidad para disfrutar en familia
Pluma ofrece una experiencia teatral única que destaca por su delicadeza y capacidad para conectar con el público a través de la simplicidad y la emoción. La combinación de una marioneta minúscula, una manipulación experta y una narrativa sin palabras crea un espectáculo que cautiva tanto a niños como a adultos.
Es una obra que invita a parar, observar con atención y dejarse tocar por los pequeños gestos. Para familias que buscan una experiencia cultural compartida, que estimule la imaginación y despierte emociones suaves pero profundas, Pluma es una elección que no defrauda.