Sitges vuelve a ponerse en modo fantástico con una nueva edición de su festival de cine, una de esas citas que cada otoño marcan el pulso cultural de la provincia de Barcelona. Entre el 8 y el 18 de octubre de 2026, la villa se convierte en punto de encuentro para quienes siguen el género de cerca y para quienes aprovechan la escapada para ver de primera mano lo que luego acabará dando que hablar en salas y festivales de medio mundo.
La programación ya está anunciada y llega con el sello habitual de Sitges: estrenos, competición, retrospectivas, sesiones especiales y espacio para todos los sabores del fantástico. No se trata solo de ir a ver películas, sino de entrar en una manera de vivir el cine que mezcla descubrimiento, conversación y fidelidad de público, con un magnetismo que arrastra a mucha gente desde distintos municipios de la provincia de Barcelona.
Si te gusta el cine de género, aquí hay mucho más que una sucesión de pases. El festival ordena su propuesta en secciones muy reconocibles, pensadas para que convivan la novedad, el riesgo, el rescate de títulos de culto y el cine para públicos distintos. ¿Qué otro certamen consigue juntar en un mismo calendario la competición oficial, el terror más extremo, la animación, las sesiones para familias y las miradas al cine de autor más inclasificable?

La columna vertebral del festival
La base del certamen vuelve a ser la Sección Oficial Fantàstic a Competición, reservada a largometrajes de cualquier nacionalidad inéditos en España, producidos durante el año anterior a la edición y centrados en el fantástico en sentido amplio. También incluye una sección de cortometrajes de hasta 30 minutos, igualmente inéditos en España, que optan al premio al mejor corto de la SOFC.
Junto a ella aparece Sitges Collection, la gran vitrina fuera de competición para películas de temática fantástica con una personalidad propia. Aquí caben galas de apertura, clausura o temáticas, sesiones especiales vinculadas a homenajes, focos de autores, wild cards o propuestas sorpresa. Es el espacio donde el festival reserva hueco para títulos que quizá no compiten, pero sí concentran buena parte de la atención del público por su rareza, su tirón o el contexto en el que se proyectan.