Maspalomas abre debate sobre las masculinidades en crisis en el Pati Llimona

Una proyección con coloquio para pensar identidad, deseo y cuidado desde el cine.

Maspalomas abre debate sobre las masculinidades en crisis en el Pati Llimona
Projector rays. Foto: Alex Litvin (Unsplash)

Maspalomas llega al Centre Cívic Pati Llimona con proyección y coloquio, dentro de un ciclo que propone mirar de frente las masculinidades en transformación. La cita pone en diálogo cine y reflexión compartida, con una película que sigue a Vicente, un hombre de 76 años que, tras una ruptura, vive en Maspalomas con una libertad que parecía por fin asumida.

Cuando un accidente lo obliga a volver a San Sebastián y a reencontrarse con la hija a la que abandonó años atrás, su historia cambia de registro. El relato se desplaza hacia la fragilidad, la memoria y la necesidad de reconciliarse con los demás y consigo mismo, en un contexto donde Vicente acaba entrando en una residencia y se ve empujado a esconder de nuevo una parte de sí que creía resuelta.

La propuesta encaja con una línea de trabajo que busca abrir conversación sobre relaciones más igualitarias, corresponsables y saludables. Y lo hace desde la cultura, con una película firmada por José Mari Goenaga y Aitor Arregi que convierte un conflicto íntimo en una pregunta más amplia: qué pasa cuando una vida construida con esfuerzo vuelve a ponerse en cuestión.

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Una historia que mira de frente al paso del tiempo

En Maspalomas, Vicente aparece primero en una etapa de aparente plenitud. Está fuera de la norma, sí, pero también fuera de la culpa, instalado en una rutina de placer y descanso que parece sostenerlo. Ese punto de partida importa porque coloca al personaje en una zona poco habitual del cine: la vejez, el deseo y la identidad no se tratan como asuntos secundarios, sino como el centro mismo de la narración.

A partir de ahí, la película entra en un territorio incómodo y muy humano. El regreso a la ciudad, la relación rota con la hija y la vida en la residencia obligan al protagonista a revisar lo que creyó cerrado. La presión por volver a ocultarse da forma a un conflicto emocional potente, y ahí está buena parte del interés de la película: no ofrece respuestas fáciles, sino un proceso de exposición y repliegue que interpela sin subrayados.

Un coloquio para seguir pensando después de la proyección

Tras la proyección habrá un coloquio con Josep Maria Mesquida González, profesor agregado en la Unidad de Formación e Investigación en Trabajo Social de la Universitat de Barcelona y presidente de la Fundació Privada Enllaç, junto con el Colectivo Zumito Fanzine, cine cooperativo enfocado a la difusión de cine independiente en versión original.

Ese segundo tiempo es el que convierte la sesión en algo más que un pase de cine. La conversación posterior abre la puerta a leer la película desde la experiencia, el activismo y la cultura audiovisual, y ahí el ciclo gana espesor: no se trata solo de ver una historia, sino de compartir marcos para pensar cómo se construyen, se quiebran o se rehacen las masculinidades.

Un ciclo que usa el cine como herramienta de conversación

La sesión forma parte de Pantalla Plural. Masculinitats en crisi, relats en transformació, un espacio de reflexión colectiva que utiliza el cinefórum para promover relaciones más igualitarias, corresponsables y saludables. La iniciativa reúne proyección y debate como fórmula para abordar un tema que atraviesa la vida cotidiana, pero que no siempre encuentra espacios donde hablarse con calma.

Que esta propuesta se articule desde la cultura no es un detalle menor. El cine aquí funciona como detonante de conversación, pero también como espejo de tensiones muy concretas: la dificultad para mostrarse, la presión social sobre los hombres mayores, la familia como lugar de herida y, al mismo tiempo, de posible reparación. ¿Qué ocurre cuando la identidad que se ha sostenido durante años deja de encajar en el entorno más próximo?

La película de Goenaga y Arregi encaja bien en ese marco porque evita el trazo simplista. En lugar de convertir a Vicente en un personaje ejemplar o condenable, lo sitúa en una zona de contradicción que invita a escuchar, no a sentenciar. Y eso, en un coloquio como este, abre un terreno especialmente fértil para el intercambio de miradas.

Una cita breve, pero con mucho que mover

La actividad se celebra el martes 10 de noviembre de 2026, a las 18.30 h, con entrada gratuita y plazas limitadas.

A veces basta una sola película para abrir una conversación que se queda dando vueltas más allá de la sala. Aquí, además, el punto de partida no es pequeño: un protagonista que vuelve sobre su pasado, un debate sobre cómo se construyen los hombres y un coloquio pensado para que la pantalla no cierre la reflexión, sino que la empuje un poco más lejos.

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