Lo que aporta la lectura de Luis Luque
La dramaturgia se construye como una exploración del personaje y de su memoria. En vez de una narración lineal, aparecen fragmentos, retornos y apariciones que hacen avanzar el relato desde la herida, no desde la sucesión ordenada de hechos. Bernarda, Adela, María Josefa y otras presencias regresan como ecos de una historia que sigue pesando incluso después del desenlace.
Ese enfoque permite escuchar con más nitidez la filosofía escondida en las criadas de Lorca, figuras que conocen la verdad doméstica y que suelen quedar en los márgenes. Aquí, esa mirada se convierte en centro dramático. La obra insiste en una idea muy lorquiana y muy actual: amar en libertad no es un gesto abstracto, sino una necesidad que atraviesa la vida entera.
Lolita Flores, en el registro más intenso del personaje
La propuesta encuentra su motor en Lolita Flores, que se mete en la piel de Poncia con una interpretación llena de matices. La actriz sostiene el espectáculo casi en solitario, con una energía que no necesita grandes apoyos escénicos para hacerse notar. Su voz grave, los cambios de entonación y la manera de habitar los silencios dan forma a una criada dura, herida y profundamente humana.
Además, la función deja espacio para una tensión muy concreta entre dolor y lucidez. Poncia habla del suicidio de Adela, de la sumisión, del deseo y de la violencia de clase, pero lo hace con una mezcla de desgarro y humor que evita el tono plano. ¿No es precisamente ahí donde el personaje se vuelve más complejo, cuando la rabia convive con la ironía y la memoria no se deja domesticar?
Una puesta en escena contenida y eficaz
La escenografía apuesta por la abstracción y por unos pocos elementos visuales que transforman el espacio con discreción. Teles colgadas, juegos de luz y una atmósfera de niebla bastan para sugerir varios lugares de la mente de Poncia sin cargar el escenario de artificios. Esa contención ayuda a que el texto respire y a que el trabajo actoral tenga más presencia.
La producción también cuida la dimensión técnica para que la experiencia sea accesible. La función cuenta con subtitulado, audiodescripción, bucle magnético y sonido amplificado con auriculares. En subtitulado, la zona de visión óptima se sitúa en el centro a partir de la fila 10 en platea.
Una cita accesible en el Teatre Goya
La función está programada en Teatre Goya, Barcelona, el 12 de septiembre de 2026 a las 19:30, en sábado. Se trata de una de las próximas funciones accesibles de la obra, una oportunidad para ver cómo un personaje secundario de Lorca puede convertirse en protagonista absoluto sin perder su raíz literaria.
El montaje se representa en español y tiene una edad recomendada a partir de 16 años. Para quien quiera acercarse a una relectura de Lorca centrada en la voz de una criada que lo ha visto todo, esta Poncia ofrece una mirada afilada, sobria y muy bien sostenida por su intérprete principal.
La fuerza del montaje está en que no intenta suavizar a Poncia ni convertirla en un mero vehículo de nostalgia lorquiana. La deja hablar con aspereza, con deseo de verdad y con una claridad incómoda, que es justo lo que hace que el personaje siga resultando tan contemporáneo.