La XXIV Cursa de Transports Urbana de Barcelona 2026 cambia de piel y propone algo más que un recorrido por la ciudad: convierte la movilidad en un juego colectivo con mirada crítica. El encuentro gira en torno a cinco equipos de cuatro personas, cada uno con un itinerario distinto por Sant Martí, y suma a la parte lúdica una auditoría ciudadana sobre barreras, accesibilidad y mejoras posibles.
La dinámica está pensada para que cada relevo obligue a observar cómo se mueve la gente de verdad, con ritmos, necesidades y capacidades diferentes. Bajo el lema «Mobilitat per a tothom», la propuesta pone sobre la mesa una pregunta muy concreta: ¿puede un mismo sistema de transporte servir por igual a personas distintas? La respuesta no se busca en un debate teórico, sino en el propio desplazamiento, en lo que se encuentra por el camino y en cómo se acredita después.
Un relevo que mezcla juego y observación
La mecánica parte de un testigo físico que va pasando de una persona a otra, desde la primera del equipo, P1, hasta la cuarta, P4, antes de volver al punto de inicio. En cada tramo, además de completar el itinerario, el equipo debe cumplir una condición de ruta y dejar constancia de si ha habido impedimentos, dificultades añadidas o ideas de mejora. Esa combinación de carrera, observación y validación convierte la cita en una actividad muy distinta a una competición clásica.
No se trata solo de llegar antes que nadie. También cuenta cómo se llega, qué barreras aparecen y qué lectura se hace del trayecto. De ahí sale una parte de la puntuación y también el sentido de la jornada: mirar la movilidad cotidiana con atención, detectar fricciones y ponerlas en común con criterio.
Cómo funciona la dinámica de la jornada
La salida de P1 se realiza desde el Bicihub, donde la organización entrega el testigo con un código QR. Al escanearlo aparece la pista para localizar a la siguiente persona del relevo, una validación mediante palabra clave, una pregunta sobre movilidad que debe resolverse en 60 segundos y un espacio para anotar el medio de transporte utilizado, el cumplimiento o no de la condición de ruta y las incidencias encontradas.
Las personas de los relevos intermedios, P2, P3 y P4, se desplazan directamente al punto de espera y confirman su llegada por WhatsApp. A partir de ahí, la organización les indica dónde situarse y les facilita la palabra clave para desbloquear la aplicación. Cada paso suma una capa más de juego y obliga a mantener la atención en el itinerario, en el encuentro con la siguiente persona y en la validación final.