Loop 2026 lleva el videoarte a toda Barcelona

Dos semanas de pantallas, instalaciones y performances en distintos espacios de la ciudad.

Loop 2026 lleva el videoarte a toda Barcelona
Video editing timeline in Premiere Pro. Foto: Peter Stumpf (Unsplash)

Barcelona se prepara para una nueva edición de Loop 2026, un festival que convierte la ciudad en un gran mapa de videoarte, instalaciones y performances. Durante dos semanas, la programación se reparte por distintos espacios culturales y propone una mirada muy afinada sobre cómo conviven las imágenes en movimiento, la arquitectura y las formas de vida que habitan la ciudad.

Este año, el festival llega comisariado por Filipa Ramos y se articula bajo el título Xiu Xiu, una propuesta que pone el foco en los gestos, los ritmos y las presencias que suelen quedar fuera del campo de visión más obvio. ¿Qué pasa cuando el cine de artistas se cruza con la ciudad, con sus interiores, sus umbrales y sus espacios más discretos? Esa es la pregunta que atraviesa esta edición.

Una edición pensada para mirar la ciudad de otra manera

Loop 2026 se celebra del 10 al 21 de noviembre y plantea una lectura de Barcelona muy vinculada a su condición de capital mundial de la arquitectura en 2026. La propuesta no se limita a proyectar obras: pone en relación vídeo, película, instalación y performance con lugares concretos de la ciudad, desde museos hasta cinematecas, centros de arte, espacios independientes y equipamientos culturales.

La idea de fondo es clara: atender a las arquitecturas compartidas y a todo aquello que suele pasar desapercibido, desde las terrazas y los pórticos hasta los jardines, los interiores domésticos, las vías fluviales o las estructuras abandonadas. En vez de imponer una gran narrativa, el festival abre un campo de escucha y observación para que el público se acerque a otras formas de coexistencia.

Xiu Xiu: una invitación a escuchar lo que apenas se oye

El título de esta edición, Xiu Xiu, remite a los «xiuxiueigs», los susurros, y no es una elección casual. La programación se centra en los espacios y relaciones donde la vida humana y la más-que-humana se rozan, se superponen o comparten territorio. Animales, plantas, materiales y atmósferas aparecen como parte activa de una ciudad que no se reduce a sus edificios ni a sus grandes infraestructuras.

Esa perspectiva da sentido a una edición que mira hacia lo doméstico, lo público, lo marginal y lo infraestructural sin separar del todo naturaleza y cultura. El resultado es un festival que no se entiende solo como una sucesión de piezas, sino como una forma de leer Barcelona desde sus ritmos más silenciosos y sus presencias menos visibles.

Sedes repartidas por la ciudad y una programación muy abierta

La programación de Loop 2026 se despliega en una red amplia de espacios de Barcelona. Entre las sedes figuran el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, Zumzeig Cinecooperativa, Casa Montjuïc, Hotel Soho House, Espai Hospital del Sant Saver, Can Framis, la Fundació Enric Miralles, Espai Souvenir, el Museu Picasso, el Centre Cultural La Casa Elizalde, el Centre Excursionista de Catalunya, La Fabra Centre d’Art Contemporani, el Museu de la Música y el Museu Nacional d’Art de Catalunya.

Esa dispersión no es un mero detalle logístico. Forma parte de la propia identidad del festival, que se apoya en la colaboración con instituciones culturales muy distintas para hacer convivir pantallas, instalaciones y acciones en contextos también distintos. El paseo entre sedes acaba siendo parte de la experiencia, porque cada espacio añade una capa distinta a lo que se ve y se escucha.

Por qué esta edición merece atención

En una ciudad acostumbrada a cruzar arquitectura, arte contemporáneo y programación de autor, Loop 2026 encaja como una cita especialmente afinada para quien busca algo más que una sucesión de proyecciones. Aquí el videoarte no se presenta como un género aislado, sino como una herramienta para pensar la convivencia entre especies, materiales y espacios urbanos.

También hay un valor añadido en la forma en que la edición trabaja con la ciudad real, no con una Barcelona abstracta. El festival se mueve por museos, cinematecas, centros independientes y lugares con peso arquitectónico propio, y eso hace que cada obra dialogue con su entorno inmediato. ¿No es ahí donde el videoarte gana más fuerza, cuando deja de flotar solo en la pantalla y entra en relación con el lugar que la sostiene?

Una cita para seguir de cerca durante noviembre

Quienes se acerquen a Loop 2026 encontrarán una programación que combina piezas de distintos formatos y una lectura de Barcelona muy poco obvia. No se trata solo de ver obras, sino de atender a cómo se insertan en la ciudad y a qué nuevas relaciones activan entre cuerpos, espacios y materiales.

Con su mezcla de vídeo, película, instalación y performance, el festival vuelve a situar Barcelona como un punto de encuentro para el videoarte contemporáneo. Y lo hace desde una mirada que escucha, observa y propone otra manera de habitar lo que parece cotidiano.

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