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La Festa Major de Sabadell 2026 llega con cuatro días grandes de música, cultura popular y calle

16 de agosto de 2026 · Sebas Fernández

La Festa Major de Sabadell 2026 llega con cuatro días grandes de música, cultura popular y calle
31 FAM 035. Foto: Ajuntament de Sabadell (BY 2.0, recortada)

Sabadell ya tiene cerrada su Festa Major de 2026, una de esas citas que marcan el calendario cultural de la provincia de Barcelona y que este año se celebrará del 4 al 7 de septiembre. Durante cuatro días, la ciudad reunirá unas 300 propuestas pensadas para públicos muy distintos, con un peso claro de la música, la cultura popular y las actividades familiares que llenan plazas, calles y equipamientos municipales.

La programación combina nombres muy conocidos con talento local y una red de actos que permite pasar de un concierto multitudinario a una cercavila, de una sesión infantil a una muestra de artes escénicas o una visita guiada. Si quieres revisar el programa completo, el Ajuntament de Sabadell ha publicado ya todos los detalles de esta edición.

Para quien vive en la provincia de Barcelona, la fecha merece hueco en la agenda por una razón sencilla: Sabadell vuelve a convertir su fiesta mayor en un plan de calle, de proximidad y de gran formato al mismo tiempo. Hay conciertos para quien busca nombres muy reconocibles, pero también hay tradición, deporte, exposiciones y propuestas infantiles que ayudan a que la celebración no quede reducida a una sola franja de edad ni a un solo tipo de público.

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Cuatro días para vivir la ciudad de otra manera

La gran virtud de la Festa Major de Sabadell está en su mezcla. No se limita a una sucesión de conciertos nocturnos ni a una agenda de actos institucionales. Lo que propone es una ciudad entera funcionando al ritmo de la fiesta, con espacios que se reparten funciones muy distintas y con una programación que cambia de tono a lo largo del día. Por la mañana, la actividad se abre a familias, cultura popular y deporte; por la tarde, crecen las propuestas de calle; por la noche, toman protagonismo los escenarios musicales y los encuentros más multitudinarios.

Esa variedad se nota especialmente en el modo en que la fiesta distribuye sus públicos. Quien vaya con niños encontrará opciones pensadas para ellos, desde conciertos infantiles hasta actividades más tranquilas y accesibles. Quien prefiera la música en directo tendrá varias noches para elegir entre pop, música urbana, ritmos festivos y propuestas más locales. Y quien disfrute de la tradición popular podrá moverse entre actos muy arraigados en la ciudad, como los castellers, el correfoc, el Ball de la Bola o las havaneres.

Además, el programa no se concentra en un único entorno. Aunque el Eix Macià vuelve a ser uno de los grandes centros de gravedad de la fiesta, la programación se extiende por otros puntos de Sabadell y eso le da una dimensión mucho más completa. Plazas como Sant Roc, el Gas, el Vallès o las Dones del Tèxtil, junto con equipamientos como L’Estruch, el Casal Pere Quart o la Casa Duran, ayudan a que la celebración se reparta y no dependa de un solo escenario. ¿El resultado? Una fiesta más abierta, más caminable y más fácil de adaptar a distintos ritmos de visita.

La música que marca el pulso de la fiesta

Uno de los grandes reclamos de esta edición está en los conciertos del Eix Macià, donde la programación vuelve a apostar por nombres que permiten atraer a públicos muy amplios. El arranque musical del viernes llegará con el Vaparir Tour de Flaix FM, precedido por La la Love You, una combinación que ya deja clara la voluntad de abrir la fiesta con energía y con un perfil muy popular. A partir de ahí, el fin de semana irá sumando capas de estilos y perfiles.

El sábado será el turno de Nil Moliner y Macaco, dos de los nombres más mediáticos del cartel. El primero aporta ese pop de gran formato que conecta con públicos amplios y muy jóvenes, mientras que Macaco lleva años moviéndose entre el mestizaje, el ritmo y una presencia escénica muy reconocible. La noche se cerrará con DJ Panda, de modo que la jornada queda planteada como una secuencia de concierto, baile y continuidad festiva hasta tarde.

El domingo, la programación musical se inclina hacia una combinación muy sabadellenca de talento local y ritmos de fiesta. Doctor Prats encabezará una noche que también contará con 31 Fam y con Mon DJ. En esa mezcla se ve bien la idea de fondo de la Festa Major: no separar lo más conocido de lo más cercano, sino ponerlos en diálogo dentro de un mismo programa. ¿No es esa, al fin y al cabo, una de las mejores formas de entender una fiesta mayor de ciudad?

El lunes llegará el cierre con el castillo de fuegos y con Hotel Cochambre, una formación que ya se asocia a la cara más desenfadada de las celebraciones colectivas. En conjunto, el bloque musical ofrece un recorrido muy variado, con espacio para el pop, la música urbana, la rumba, los ritmos festivos y la participación de artistas de aquí. También conviene fijarse en que Roger Padrós abrirá la primera jornada con un concierto en la plaza Sant Roc, lo que añade desde el principio una capa más íntima y urbana al arranque de la fiesta.

La cultura popular ocupa las calles

Más allá de los grandes conciertos, la cultura popular sigue siendo una de las columnas vertebrales de la Festa Major de Sabadell. La cercavila, la jornada castellera, los versots, el Ball de la Bola y el correfoc Infernal forman parte de un recorrido que da sentido a la celebración y que conecta con la participación de las entidades locales. No son actos aislados ni decorativos: son los que hacen que la ciudad se reconozca a sí misma en el espacio público.

A eso se suman la Nit de les Havaneres y los balls regionals en la plaza del Vallès, el Envelat en la plaza del Gas y las sardanes en la plaza de les Dones del Tèxtil. Cada uno de esos actos aporta un tono distinto, desde la tradición marinera y coral hasta el baile compartido y las formas más clásicas de encuentro popular. En una fiesta mayor tan amplia, esa diversidad de ritmos ayuda a que el programa no se vuelva monótono y a que cada franja del día tenga su propio carácter.

También merece atención la presencia de espacios que ya se han consolidado en el calendario festivo. La plaza de la Creu Alta volverá a concentrar propuestas de música emergente local y cultura tradicional, mientras que la plaza de Frederic Mompou acogerá la muestra de artes escénicas al aire libre Enlaire. Son dos ejemplos muy claros de cómo la fiesta no solo mira al gran público, sino también a formatos más próximos, más experimentales o más vinculados al tejido cultural de la ciudad.

Familias, infancia y planes para todos los ritmos

En una fiesta mayor que dura cuatro días, la programación familiar no es un añadido menor, sino una parte esencial de la experiencia. Sabadell ha cuidado ese apartado con propuestas específicas para niños y niñas, empezando por los dos conciertos infantiles más destacados de la edición, El Pony Menut y Els Atrapasomnis, ambos en L’Estruch. Eso permite que las familias tengan un espacio propio dentro del programa y que la oferta musical no se quede solo en los horarios nocturnos.

También ayuda mucho la distribución de actividades por franjas y espacios. Mientras unos escenarios se reservan para conciertos de gran afluencia, otros mantienen un tono más accesible o más tranquilo. La presencia de visitas guiadas, actividades abiertas en los museos y propuestas vinculadas a edificios emblemáticos de Sabadell amplía todavía más las posibilidades para quien prefiera un plan cultural menos ruidoso y más pausado. En una fiesta tan larga, esa variedad es oro.

La propia lógica de la programación facilita que una familia pueda pasar de una actividad a otra sin sentir que todo gira en torno a un único tipo de espectáculo. Hay música, sí, pero también hay patrimonio, exposiciones, deporte y cultura de calle. Y eso convierte la fiesta en un plan realmente amplio, donde cada grupo encuentra su hueco sin necesidad de buscar demasiado. Eso es lo que hace que la celebración funcione para públicos muy distintos a la vez.

Exposiciones y museos para completar la visita

La programación expositiva también llega con novedades para las fechas de la Festa Major. El miércoles 2 de septiembre, L’Estruch inaugurará Today I Painted Nothing, de Marc Salas Armengol, mientras que el Museu d’Art abrirá la colectiva I de la ferida sentir que un jardí floreix, vinculada al proyecto SBD Obert. En esta última participan Manel Bafaluy, Martí Cabanes, Guillem Celada, Genís de Diego, Anna Llimós, Martí Madaula y Xavi Ristol.

Estas exposiciones añaden una capa muy interesante al programa porque permiten que la fiesta no se lea solo en clave de calle o de música. También hay una dimensión de creación contemporánea y de mirada artística sobre la ciudad, algo que encaja bien con una celebración que quiere abarcar públicos muy distintos. La combinación de exposiciones, visitas guiadas y actividades abiertas en museos refuerza la idea de que la Festa Major no se agota en un escenario o en una noche concreta.

Para quien se mueva desde otros municipios de la provincia, este bloque cultural puede ser una buena excusa para organizar una visita más tranquila, sin necesidad de encadenar solo conciertos. Y para quien ya conozca Sabadell, ofrece la posibilidad de redescubrir espacios y equipamientos desde otra perspectiva. La ciudad se explica de otra manera cuando la cultura sale a la calle y, al mismo tiempo, los museos abren sus puertas con programación especial.

Deporte, movilidad y una fiesta pensada para moverse

La vertiente deportiva de la Festa Major suma 44 propuestas con la colaboración de una treintena de entidades. Entre ellas figuran las carreras populares, que este año invertirán el recorrido del año pasado para mejorar la fluidez, el 3x3 de baloncesto junto al recinto de la Fira, con la novedad de un concurso de triples, y la pedalada popular, que repetirá el circuito estrenado en 2025. A eso se añaden las masterclass gratuitas de la plaza de García-Planas, que completan una oferta variada y muy participativa.

Esa presencia del deporte no es un detalle secundario. En una fiesta mayor de ciudad, ayuda a diversificar la experiencia y a dar cabida a quienes prefieren moverse, competir de forma amable o simplemente participar desde otro registro. También encaja con la lógica de una celebración que no se entiende solo como consumo de espectáculos, sino como ocupación activa del espacio público.

En paralelo, el Ayuntamiento ha anunciado medidas para facilitar el acceso y la movilidad durante las sesiones más concurridas. Se renovará la señalización de los circuitos de acceso y salida y volverá a instalarse la pantalla gigante estrenada en 2025 para redistribuir a la gente. Además, se reforzará el transporte público con autobuses nocturnos gratuitos, servicio ininterrumpido de Ferrocarrils de la Generalitat y ampliación de horarios en las líneas interurbanas B1 y B2, entre otras medidas. Para quien venga desde otros puntos de la provincia, ese refuerzo marca una diferencia clara a la hora de plantear la visita.

Mocos, barras y el lado más práctico de la fiesta

La fiesta también se vive en detalles muy concretos, y uno de ellos es el reparto de 20.000 mocadors de Festa Major, que se podrán recoger en la Oficina de Turismo y en los centros cívicos. Ese gesto, tan sencillo como reconocible, forma parte de la identidad visual y social de la celebración y ayuda a que mucha gente se sienta parte de un mismo ambiente festivo.

Junto a eso, las Barraques de Festa Major volverán a situarse en el aparcamiento de la parada de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya de Can Feu-Gràcia. La ubicación ya conocida facilita que quienes siguen este bloque del programa sepan dónde encontrarlo y cómo encajarlo dentro de su recorrido por la ciudad. También la fira d’atraccions y la botifarrada popular del Parc Catalunya forman parte de ese mapa de usos que alterna ocio, música y encuentro gastronómico popular.

Pensando en el conjunto, la fiesta parece diseñada para que el público no solo asista, sino que se mueva, entre y salga de distintos espacios con relativa facilidad. Hay una idea de ciudad compartida en todo ello, una forma de ordenar el calendario de septiembre que no obliga a quedarse en un solo lugar ni a elegir entre cultura, música o calle. Sabadell llega a septiembre con una fiesta mayor que reparte bien sus estímulos y que deja margen para construir cada jornada a medida. Esa es, probablemente, la mejor noticia para quien quiera reservarse estos cuatro días desde cualquier punto de la provincia de Barcelona.

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