La figura de Josep M. Castellet se mira en grupo en el Palau Robert

Una exposición que recorre sus vínculos intelectuales, culturales y personales.

La figura de Josep M. Castellet se mira en grupo en el Palau Robert
Visitantes de Josep M. Castellet: personatge en grup en el Palau Robert. Foto: Palau Robert

Josep M. Castellet, personatge en grup se puede visitar como una propuesta que retrata a una de las grandes figuras de la cultura catalana desde una perspectiva poco habitual. En lugar de detenerse solo en la trayectoria individual del escritor, la exposición pone el foco en las relaciones que lo acompañaron durante toda su vida: maestros, amigos, compañeros de profesión y personas que ayudaron a construir su universo intelectual.

Con motivo del centenario de su nacimiento, la muestra recupera a Castellet como crítico literario, editor y memorialista, pero también como un hombre atravesado por redes de afinidad, debate y complicidad. La idea de fondo es clara: entender su obra y su papel en la cultura catalana exige mirar también a quienes estuvieron a su lado.

Firmada por Teresa Muñoz Lloret, la exposición se apoya en el propio testimonio de Castellet y en varios de sus libros para trazar un retrato coral. El recorrido propone una lectura colectiva de su figura, útil para quienes quieran acercarse a la historia cultural catalana del siglo XX con una mirada más amplia y menos lineal.

Un retrato de Castellet más allá del individuo

Josep Maria Castellet nació en Barcelona en 1926 y murió en 2014, pero su presencia sigue muy viva en la memoria cultural del país. Fue el gran editor generalista de Edicions 62, donde dirigió un catálogo de más de tres mil títulos, una labor decisiva para la normalización de la lengua y la cultura catalanas. También fue crítico literario, escritor memorialista y una pieza clave en muchos espacios de la literatura catalana.

Su trayectoria no se entiende sin su compromiso político y cultural. Formó parte de una generación de intelectuales educados bajo el franquismo de los años cuarenta que trabajó para reconstruir un espacio cultural catalán abierto a Europa y alejado de los modelos impuestos por el régimen. Fue el primer presidente de la AELC, entre 1978 y 1983, y ejerció como degà de la Institució de les Lletres Catalanes entre 2006 y 2010.

Los libros que ayudan a leer su trayectoria

La exposición toma como punto de partida, sobre todo, Els escenaris de la memòria y también Seductors, il·lustrats i visionaris y Tres escriptors amics. A través de esas obras, el visitante se acerca a los maestros, amigos y compañeros que marcaron la evolución intelectual y personal de Castellet. No se trata solo de enumerar nombres, sino de entender las conexiones y complicitades que modelaron su manera de leer, editar y pensar la cultura.

Esa aproximación hace que la muestra funcione como un mapa de relaciones. Castellet aparece como memorialista de su propia generación, como profesional que se consolida en un entorno complejo, como interlocutor con Europa, como activista cultural y político en los años sesenta y como editor que ayudó a dar forma a una época. ¿Qué pesa más en una biografía: la obra propia o la red de vínculos que la hace posible? La exposición se inclina por la segunda opción sin borrar la primera.

Seis ámbitos para entender una vida cultural

El recorrido se articula en seis ámbitos temáticos que ordenan la biografía desde distintas facetas. El primero presenta a Castellet como memorialista y cronista de su generación. El segundo sigue su proceso de profesionalización. El tercero se centra en su conexión con Europa. El cuarto aborda el activismo político y cultural de los años sesenta. El quinto mira el camino hacia la normalización, y el sexto se dedica a su labor como editor.

El cierre del itinerario se reserva para el juego de la seducción intelectual y la construcción de la propia imagen. Esa elección no es casual: Castellet también fue un personaje consciente de cómo se le leía y de cómo quería ser leído. La muestra aprovecha ese rasgo para proponer una lectura más compleja, menos rígida y más cercana a la forma en que se construyen las figuras culturales de largo recorrido.

Teresa Muñoz Lloret, una comisaria muy ligada a Castellet

La comisaria, Teresa Muñoz Lloret, ha trabajado durante años sobre la figura de Castellet desde distintos frentes. Ha editado correspondencia suya con Joan Ferrater y también con Joan Fuster, Francesc Vallverdú, Eulàlia Duran y ella misma, además de otros materiales epistolares relevantes para entender la época. Su interés por este autor comenzó con una entrevista publicada en 2005 y cristalizó después en una biografía que ya apuntaba a esta mirada coral.

También ha publicado Josep M. Castellet. Fragments d'autoretrat y ha intervenido en estudios sobre la dimensión internacional del escritor. Entre 2017 y 2020 realizó catorce entrevistas en vídeo a personas de su entorno, hoy consultables en el fondo Castellet de la Biblioteca de Catalunya. Esa labor previa se nota en una exposición que no se limita a ilustrar una figura, sino que la coloca dentro de una red viva de voces, recuerdos y conexiones.

Visitas guiadas y una conferencia para ampliar la mirada

La exposición cuenta con visitas guiadas a cargo de la propia comisaria y con la conferencia «Josep M. Castellet, el mestre. De Cotlliure a Formentor», impartida por Carme Riera. Todas estas actividades requieren inscripción previa.

Esa programación paralela añade otra capa de lectura al recorrido. Quien se acerque a la muestra no solo encontrará una biografía cultural bien armada, sino también una oportunidad para situar a Castellet en diálogo con otras voces de la literatura catalana. Y eso, en una figura tan poliédrica, cambia bastante la manera de mirar su legado.

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