Barcelona encara la recta final de dos citas expositivas con margen para visitarlas desde hoy y hasta septiembre. En Santa Mònica, El asalto de la ilusión sigue abierta hasta el 27 de septiembre de 2026, mientras que el CCCB mantiene en su memoria programática El Paralelo, 1894-1939, una muestra ya clausurada que ayuda a entender por qué esta avenida se convirtió en un gran escenario urbano.
Lo interesante de este tramo del calendario es que no obliga a elegir entre cantidad y calidad: una exposición activa y un gran recuerdo de archivo permiten mirar la ciudad desde dos épocas muy distintas. Por un lado, la propuesta de Santa Mònica se adentra en un presente de actividades, visitas y lecturas compartidas; por otro, la muestra del CCCB sigue funcionando como referencia para entender la modernidad barcelonesa a través del ocio, el teatro y la vida popular.
El asalto de la ilusión, todavía en marcha en Santa Mònica
El asalto de la ilusión se puede visitar en Santa Mònica hasta el 27 de septiembre de 2026. La exposición abrió el 18 de marzo y llega a la última parte de su recorrido con una programación asociada que amplía la visita y le da conversación pública, algo muy en la línea de este centro, que suele pensar la cultura contemporánea como un espacio de diálogo y participación.
Quien quiera afinar el plan tiene además varias citas ya fijadas en la agenda del centro. El 16 de septiembre a las 19:00 está anunciada una visita comentada a la exposición con Enric Puig Punyet. Al día siguiente, 17 de septiembre a las 19:00, se celebra Interpretaciones de la exposición con Françoise Vergès. Y el 18 de septiembre, en dos franjas consecutivas, el programa propone Instrumentos musicales como expresión de la globalidad a las 18:00 y Materiales, memoria y responsabilidad: el oficio de lutier a las 19:00.
Más allá de las fechas concretas, la exposición se presenta como un proyecto gratuito y colectivo, con actividades pensadas para acompañar la muestra y abrirla a distintas voces. En la misma página oficial del centro, Santa Mònica, está publicado el programa completo, junto con las novedades de la programación y las condiciones de acceso a cada actividad.
Un programa que mezcla visita, debate y escucha
La agenda de El asalto de la ilusión no se limita a enseñar obras en una sala. Construye un recorrido que combina visita comentada, interpretación crítica y conversación sobre oficios y materiales, de modo que la exposición se desplaza del espacio expositivo al terreno de las ideas. Esa mezcla importa porque convierte la muestra en algo más abierto que una simple visita de paso.
También hay un podcast vinculado al proyecto, Santa Mònica PerDins, que se acerca al lado menos visible del centro. Junto a él, el programa público de actividades ofrece un marco para entrar y salir de la exposición con más capas de lectura, algo especialmente útil cuando una muestra trabaja con nociones como ilusión, responsabilidad o memoria.
En la práctica, eso hace que la visita no se agote en una sola lectura. ¿Qué ocurre cuando una exposición propone hablar de los materiales, de los oficios y de la forma en que se construyen los relatos? La respuesta está en ese calendario de septiembre, que convierte la recta final de la muestra en una oportunidad para mirar con más atención.
El Paralelo, 1894-1939 y la Barcelona del espectáculo
Aunque ya no sigue abierta, El Paralelo, 1894-1939 dejó una cartografía muy útil para entender otra Barcelona, la de la avenida que desde 1894 se convirtió en un foco de espectáculos, ocio y modernidad. El CCCB la dedicó a repasar cuarenta años de historia de una calle que fue, durante décadas, un espacio de cruce entre cultura popular, política y transformación social.
La exposición explicaba cómo el Paralelo trasladó el peso del eje teatral desde la zona de plaza Catalunya y paseo de Gràcia hacia Nou de la Rambla y el propio Paralelo. También mostraba cómo convivían allí el teatro, las variedades, los mítines y una nueva percepción social del sexo, en un contexto en el que republicanismo, socialismo y anarquismo encontraban escenarios compartidos.
Con ese enfoque, el CCCB reforzaba su manera habitual de trabajar las exposiciones: pensarlas como proyectos culturales completos, conectados con debates, publicaciones y actividades de mediación. En su web institucional, CCCB, queda recogida la trayectoria del centro y el papel que han tenido sus exposiciones como motor de conversación pública.
Una manera de mirar la ciudad a través de sus salas
Leídas una junto a la otra, estas dos propuestas muestran dos formas de entender la cultura en Barcelona. Santa Mònica apuesta por una exposición viva, con citas todavía por delante y una programación que prolonga la experiencia hasta el 27 de septiembre. El CCCB, por su parte, conserva en su historia reciente una muestra que ayudó a explicar cómo el ocio popular moldeó la ciudad moderna.
No hace falta forzar más la comparación. Entre una exposición que sigue abierta y otra que ya forma parte de la memoria cultural de la ciudad, queda claro que Barcelona no deja de pensarse a sí misma a través de sus salas. Y cuando una programación consigue poner en diálogo ilusión, memoria y espectáculo, el calendario de septiembre gana algo más que una fecha de cierre.